Para rezar al acostarte, cuando el día sigue dando vueltas en la cabeza. Entregar lo pendiente antes de cerrar los ojos es una costumbre antigua de la oración de la noche.
Señor, el día termina
y pongo en tus manos todo lo que fue:
lo que hice bien, lo que dejé pendiente,
lo que me dolió y lo que no supe decir.
Lo que hoy no pude resolver
te lo confío a ti, que nunca duermes.
Calma mi mente y afloja mi cuerpo;
que mi respiración se vuelva lenta
y mi corazón descanse en ti.
Cuida esta noche a los que amo
y a quienes no tienen dónde reposar.
Que mi ángel de la guarda me acompañe
y que mañana despierte en tu paz.
Amén.
En modo lectura, sin distracciones y sin conexión.
Si la angustia no te deja
Esta oración acompaña, pero no sustituye la atención médica ni la ayuda de un profesional de la salud mental. Si sientes que no puedes más o piensas en hacerte daño, pide ayuda hoy mismo.