Para pedir por un familiar o un amigo enfermo, en casa o en el hospital. Donde la oración lo indica, puedes decir su nombre en voz alta.
Señor Jesús, médico de cuerpos y almas,
hoy pongo en tus manos
a esta persona que amo y que está enferma
(puedes decir aquí su nombre).
Tú, que te acercabas a los enfermos
y los levantabas,
pon tu mano sobre su vida.
Dale alivio en el dolor, fuerza en el cansancio
y serenidad en la incertidumbre.
Guía las manos y el juicio
de quienes la cuidan y la atienden.
Y a mí dame paciencia, ternura
y la confianza de que no está sola.
Que se haga tu voluntad
y que en todo momento sintamos tu cercanía.
Virgen María, salud de los enfermos,
ruega por nosotros.
Amén.
En modo lectura, sin distracciones y sin conexión.
Si la angustia no te deja
Esta oración acompaña, pero no sustituye la atención médica ni la ayuda de un profesional de la salud mental. Si sientes que no puedes más o piensas en hacerte daño, pide ayuda hoy mismo.